Atsushi Yubihara conoce a la gata parlante Momiji mientras limpia el salón de masajes que dirigía su difunto abuelo. Momentos después de que intente descubrir su verdadera identidad a pesar de su confusión, aparece un cobrador de préstamos para reclamar lo que debe su abuelo. Alimentado por unas condiciones de pago poco razonables, empieza a encogerse en sí mismo hasta que Momiji comparte con él un poder de lo más misterioso… Sólo tiene un mes para ganar el dinero suficiente para devolver lo prestado, ¡lo que marca el inicio de su problemática vida cotidiana como masajista! No hay tiempo para cuestionar su poder, ni por qué hay un gato que habla, ni nada más. Atsushi debe centrarse en sus clientes algo estrafalarios y en aliviar el estrés que les aqueja, ¡todo a tiempo para la inminente devolución del préstamo!

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