A esos cuatro volúmenes se les otorgó la categoría “RC (Refused Classification)“, que se refiere a películas, juegos de ordenador y publicaciones que no pueden venderse, alquilarse, anunciarse o importarse legalmente en Australia. El material clasificado como RC tiene un contenido de gran impacto y se sale de las normas comunitarias generalmente aceptadas en Australia.

Lo interesante es que los volúmenes primero y décimo séptimo si lograron colarse dentro de las publicaciones aceptadas con una categoría “CAT1 (Category 1 Restricted)”, que se refiere a publicaciones que suelen contener imágenes de desnudos sexualizados y deben distribuirse en un envoltorio cerrado. Sus portadas deben ser aptas para ser expuestas al público. Ciertamente no es la primera ni la última vez que la industria del manga y las novelas ligeras no llega legalmente a las manos de los fanáticos en Australia.

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